Julisa: La Vida de una Estrella Mexicana y Su Lucha Contra la Adversidad

Julisa, actriz y cantante mexicana icónica, alcanzó la fama durante la época dorada del cine nacional, encantando al público con su talento, su presencia escénica y su voz inolvidable. Pero detrás de su carrera, que siempre parecía brillante bajo los reflectores, su vida personal estuvo marcada por dificultades, abandonos y soledad. Ahora, a sus más de 80 años, la vida de Julisa refleja un giro profundamente emotivo, revelando las heridas y sacrificios que le dejó el pasado.

La historia de Julisa comienza en una familia de artistas. Su madre, Rita Macedo, fue una estrella célebre en la época dorada del cine mexicano, conocida por su belleza y talento actoral. Rita trabajó con algunos de los mejores directores de México, incluyendo a Emilio “El Indio” Fernández y Luis Buñuel. Aunque profesionalmente fue exitosa, la vida de Rita estuvo marcada por el vacío emocional y la soledad, una situación que Julisa observó de cerca. Desde pequeña, Julisa vivió bajo la sombra de la fama de su madre y el drama familiar que rodeaba a Rita.

La vida de Julisa se complicó cuando su madre se casó con el escritor Carlos Fuentes. A los 14 años, fue enviada a vivir sola para que su madre pudiera iniciar su vida matrimonial. “Mi madre me mandó a vivir sola a los 14 para poder casarse con Carlos Fuentes,” recordó Julisa en una entrevista. “Él le dijo que necesitaba a sus ‘princesas amantes’ para inspirarse, y ella lo permitió.” Este evento marcó el inicio de una vida llena de separaciones y abandonos para Julisa, quien, aunque tuvo éxito profesional, no dejó de cargar el dolor de la soledad y el rechazo.
La relación entre Rita y Carlos Fuentes, como muchas otras en la vida de Rita, fue tumultuosa. Eventualmente se divorciaron, aunque Rita continuó amándolo profundamente. La soledad y la tristeza que siguieron a la ruptura dejaron a Rita emocionalmente devastada y, finalmente, la llevaron a quitarse la vida. Julisa fue la primera en encontrar a su madre después de recibir una llamada de la empleada de la casa que había escuchado un ruido inquietante. Julisa recordó ese momento desgarrador: “Fui corriendo y fui la primera en verla en su coche.” La muerte de Rita dejó una marca profunda en su hija, que con el tiempo continuaría buscando consuelo y sentido en su vida a pesar de la pérdida.

A pesar de una infancia y juventud llenas de obstáculos, Julisa comenzó a destacar en el mundo del entretenimiento. En 1960, formó el grupo de rock Los Spitfires junto a su hermano Luis y amigos. En un momento en que el rock era una novedad en México y a menudo visto con desconfianza, Los Spitfires se convirtieron en uno de los primeros grupos de rock del país. Con solo 16 años, Julisa hizo historia al ser la primera vocalista femenina de rock en México, presentando una imagen que contrastaba con las convenciones de la época. Sin embargo, su canción “Ven Cerca” fue censurada debido a su estilo de interpretación sensual, algo considerado inapropiado en aquellos tiempos. A pesar de esta censura, Julisa no dejó que los obstáculos frenaran su deseo de expresarse a través de la música.
Julisa pronto tomó el nombre artístico de “Yulisa” y continuó su carrera como solista, ganando reconocimiento y lanzando éxitos como Nostalgia, Doom Doom, y La Mascota del Profesor. Aunque los medios intentaron crear una rivalidad entre ella y Angélica María, otra famosa cantante de la época, las dos artistas mantuvieron una relación de respeto. Julisa y Angélica eran parte de una generación pionera en la música y cine mexicanos, enfrentando prejuicios y expectativas sociales que trataban de encasillarlas en roles tradicionales.
Pero su carrera en la música no era lo que su madre Rita imaginaba para ella. Rita intervino cuando Julisa planeaba estudiar arqueología y viajar al extranjero para explorar civilizaciones antiguas. Decidida a que su hija siguiera sus pasos, Rita insistió en que Julisa se formara en canto, danza y actuación, llevándola al mundo del espectáculo mexicano. Aunque Julisa cumplió con los deseos de su madre, en entrevistas posteriores reveló que deseaba haber seguido sus propias aspiraciones. A pesar de no sentirse completamente segura en su camino como artista, con el tiempo, Julisa desarrolló una pasión por el escenario y superó un miedo escénico intenso.
Durante las décadas de los 60 y 70, Julisa también exploró el teatro y la producción, logrando introducir en México importantes producciones de Broadway como Jesucristo Superestrella, The Rocky Horror Show y Grease. En 1989, creó el grupo infantil Onda Vaselina, que posteriormente se convirtió en el exitoso grupo OV7. La separación de los integrantes de OV7 fue un golpe emocional para Julisa, quien consideraba al grupo como una extensión de su vida profesional y personal.

A lo largo de su vida, la relación de Julisa con su hermano, el productor Luis de Llano Macedo, fue difícil. En 2022, su media hermana Cecilia Fuentes reveló detalles de la tensión que existía entre los dos, destacando la distancia emocional que siempre existió en la familia. Esta revelación mostró el lado menos conocido de la vida de Julisa, una mujer que, a pesar de la fama y el éxito, tuvo que enfrentar conflictos y rivalidades dentro de su propia familia.
A pesar de las dificultades familiares, Julisa siempre encontró consuelo en sus hijos, especialmente en Benny Ibarra, quien siguió sus pasos en la industria del entretenimiento. Benny se convirtió en un conocido cantante y actor en México, y su madre siempre ha sido su mayor admiradora. Aunque en un principio le preocupaba que Benny ingresara al mundo del espectáculo, él demostró ser un músico y actor talentoso, continuando el legado artístico de su familia. Su otro hijo, Alejandro, también encontró su lugar en la industria, explorando la música pop y la actuación.
En sus años recientes, la salud de Julisa se convirtió en motivo de preocupación. En 2022, sufrió una grave caída en su casa que resultó en una fractura de cadera, y luego, en 2023, otro accidente provocó que se fracturara una pierna. La recuperación ha sido lenta y dolorosa, pero Julisa ha demostrado una resiliencia admirable. Benny ha mantenido a sus seguidores informados sobre el estado de su madre, asegurando que ella está rodeada del apoyo y amor de su familia. Aunque sus últimos años han sido difíciles, la fortaleza de Julisa y su habilidad para enfrentar la adversidad continúan inspirando a quienes la han seguido a lo largo de su vida.
La historia de Julisa es la de una mujer que ha enfrentado cada desafío con valentía, a pesar de los momentos oscuros de soledad y dolor. Su legado en la industria del entretenimiento mexicano y su influencia en generaciones de artistas son innegables. Con más de 80 años, Julisa sigue siendo un ícono, una figura emblemática que representa tanto la fortaleza como la fragilidad humana.
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