
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…

Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…

Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…

Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…

Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….

Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…

Mi nombre es Lucía Herrera, y nunca olvidaré la noche en que mi hermana gemela, María, apareció en la puerta de mi…

Me llamo Lucía Martínez, tengo treinta y ocho años y durante doce creí tener un matrimonio normal con Javier Ortega. No perfecto,…

Estaba sola en el dormitorio, sentada en la alfombra, probándome los zapatos de novia frente al espejo. El vestido colgaba…

Encontré al bebé una madrugada de invierno, llorando en el pasillo de mi edificio en Vallecas. Yo me llamo María López,…

“¡Más te vale empezar a ganarte lo que comes!”, gritó mi padrastro Rogelio desde la puerta, mientras yo yacía en la cama…

Estaba embarazada de seis meses cuando Carmen, mi suegra, apoyó una plancha ardiendo contra mi piel. El olor a tela quemada…

Cuando Javier me agarró del cabello y me arrastró por el pasillo, supe que aquella noche no iba a terminar…

El día del funeral de mi madre, María López, todavía olía a flores marchitas cuando vi a mi padre, Javier López, subirse…

Yacía inmóvil en la cama del hospital, con el cuerpo entumecido y la mente despierta como nunca. Los médicos decían…

Una hora antes de la ceremonia, el hotel estaba lleno de flores blancas y murmullos nerviosos. Yo, Lucía Herrera, llevaba el…

Apenas había aterrizado en el aeropuerto de Barajas. Aún sostenía la maleta con la mano derecha cuando me quedé completamente…

Escuché la voz de mi esposo a través de la puerta entreabierta, fría y firme, como si estuviera cerrando un…

Me llamo Claudia Morales, tengo treinta y cuatro años y durante siete creí que estaba casada con un hombre normal. Javier Ortega era…

Me llamo Marina López, tengo treinta y dos años y aquella noche debía ser un triunfo. La empresa celebraba mi ascenso…