En los últimos días, los medios de habla inglesa han estado discutiendo extensamente el supuesto embarazo de Lady Gaga. La artista, que no suele aparecer en público con frecuencia, estuvo recientemente en las noticias debido a unas fotos tomadas por paparazzi que mostraban lo que parecía ser un vientre redondeado. Gaga respondió rápidamente a los rumores en las redes sociales, dejando claro que, aunque no está embarazada, es consciente de la incertidumbre.

Gaga dijo en tono ligero que su cambio de apariencia podría estar relacionado con su reciente hábito de llorar más en el gimnasio que de hacer ejercicio. La cantante decidió darse un capricho y tomarse unas vacaciones del riguroso horario de filmación de la secuela de «Joker», lo que resultó en una alteración significativa.

Aparecieron en internet fotos de la boda de un amigo, mostrando a Gaga en un estado de ánimo despreocupado. En un evento como este, uno podría pensar que estaría toda glamorosa y preparada, pero en cambio, llevaba un vestido negro hasta la rodilla con una cintura ajustada que acentuaba su aparente aumento de peso. Gaga mantuvo su característico maquillaje fuerte, pero su cabello lucía más relajado, con mechones sueltos en un moño casual que enmarcaban su rostro.

Los conocedores afirman que, en lugar de concentrarse en mantener su habitual apariencia deslumbrante, Gaga ha estado pasando más tiempo con su novio, el multimillonario Michael Polanski, disfrutando de actividades relajantes en su opulenta casa.

Dado que Gaga acaba de aparecer en un video filtrado de la secuela de «The Joker», donde lucía en forma impecable, muchos han expresado sorpresa por su condición actual. Muchos han especulado sobre el estado emocional de la cantante y su prolongado alejamiento del ojo público a la luz de la transformación abrupta.