Después de semanas en el ojo del huracán por su polémico arresto en Florida, William Levy decidió hablar. Y lo hizo con un tono distinto: no desde la defensiva, sino desde la herida más personal.

LA PREOCUACION DE WILLIAM LEVY POR SUS HIJOS EN MEIO DE TANTOS RUMORES SOBRE SU VIDA PRIVADA
El actor cubano, que ha sido protagonista de grandes historias en la pantalla, ahora enfrenta una situación que no tiene libreto… y que, según él, está afectando a lo que más le importa: su familia.

La detención ocurrió a mediados de abril, tras un altercado en un restaurante en Weston. Desde entonces, no solo circularon imágenes del momento, sino también versiones que el propio Levy califica como exageradas o directamente falsas.
Lo que más le molesta, asegura, no es el escándalo mediático en sí, sino el precio emocional que están pagando sus hijos.

“Están diciendo cosas que no son verdad, y eso le está haciendo mucho daño a mis hijos”, fue una de las frases más contundentes que soltó al ser abordado por un periodista.
La preocupación es evidente, y más allá de querer limpiar su imagen pública, lo que busca —según dejó entrever— es frenar lo que él considera una exposición innecesaria y perjudicial para sus pequeños.

Mientras tanto, William continúa con su vida en familia, presente en los eventos de sus hijos, como lo ha hecho en otras ocasiones junto a Elizabeth Gutiérrez.
Y aunque el entorno mediático no le da respiro, él parece tener claro cuál es su prioridad: proteger a los suyos, incluso si eso implica enfrentar a los medios con la misma firmeza con la que alguna vez enfrentó a los villanos en sus novelas.

TE RECOMENDAMOS QUE LEAS:

Los hijos de William Levy y Elizabeth Gutierrez se muestran muy unidos
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






