Durante años, muchos la vieron como la niña de Gaby Espino. Siempre junto a su mamá, en eventos, en fotos, en redes… con esa complicidad de madre e hija que enternece a cualquiera.
Pero el tiempo pasa, los hijos crecen, y algunas verdades se empiezan a notar sin necesidad de palabras.

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Hoy, Oriana ya no es una nena. Tiene presencia, estilo propio, y una personalidad que brilla por sí sola.

Pero hay algo más que está llamando la atención. Algo que ni el mejor filtro puede ocultar: su parecido con cierta persona.
Y es que, aunque ha heredado muchas cosas de su madre —la elegancia, la actitud, la sonrisa— hay un detalle que no pasa desapercibido.

Cada vez más, las redes se llenan de comentarios diciendo lo mismo: es igualita a él. No a Gaby. Al otro. Al que no siempre está en escena.
No hace falta hacer comparaciones forzadas ni ir a buscar fotos viejas. Basta con verla en movimiento, con observar sus gestos, su mirada, y ese aire que la delata.

Porque sí, Oriana es el vivo retrato de su padre biológico, y este video lo deja más claro que nunca.
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