La conductora de Despierta América, Francisca Lachapel, está en el centro de la controversia tras una actividad en el programa que la llevó a derramar lágrimas al hablarle a su hija, Raffaella, quien nacerá este verano. En el segmento, donde los presentadores debían reflexionar frente a un espejo, Francisca expresó su amor y temores como madre, pero su emotividad desató críticas entre los espectadores.

Muchos seguidores consideran que sus constantes llantos y quejas sobre cansancio o sueño reflejan una actitud negativa, en lugar de la felicidad esperada por la llegada de su tercera hija. En redes sociales, los comentarios no se han hecho esperar. “Siempre está llorando, parece que no está contenta con su embarazo”, escribió un usuario en Instagram.
Otros han ido más lejos, insinuando que sus lágrimas podrían indicar problemas personales, incluso con su esposo, Francesco Zampogna, a pesar de que no hay evidencia que lo sugiera. Frases como “hace ridículo para llamar la atención” o “debería estar agradecida y no hacer drama” han sido recurrentes, generando un debate sobre cómo las figuras públicas manejan sus emociones en pantalla.
Francisca, conocida por su transparencia, ha defendido su autenticidad en el pasado, pidiendo sensibilidad hacia las experiencias únicas de cada embarazo. En una reciente publicación, agradeció el apoyo de sus fans y reiteró su emoción por conocer a Raffaella. Sus defensores argumentan que las críticas son injustas y que sus lágrimas reflejan la intensidad de su amor maternal. La presentadora, quien ya es madre de dos niños, sigue enfocada en disfrutar esta etapa, a pesar del escrutinio público.
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