«A mi no da pena vender en el Tianguis, pena sería hacer lo mal hecho, dedicarme a r0bar, pero yo hago algo muy digno.
Nailea Norvid era una de las actrices más codiciadas de la televisión mexicana, su rostro estaba por todos lados.

Gracias a melodramas como Quinceañera y Amigas y Rivales, fueron grandes de las novelas que actuó Nailea.
«Fue tan mágico, fue tan único, que no, yo nunca encontré otra cosa que me gustaría hacer más que la actuación».

Sin embargo, su vida cambió totalmente cuando dejó de percibir las ganancias jugosas que le dejaron ser una de las figuras artisticas más relevantes.
Y al no encontrar empleo tuvo que buscar la manera de generar dinero, ya que la pobre estaba desesperada, y no tenía ni un peso en la bolsa, tuvo que salir a las calles a buscar como sobrevivir.

Sin embargo, lejos de ser el peor momento acabó encontrando una gran oportunidad que la llevó a cumplir uno de sus sueños.
Convertirse en una microempresaria y lanzar su propia marca de productor naturistas, bajo el nombre de mi alimento sagrado.

Un negocio que comercializa en sus redes sociales y Tianguis, para vender alimentos que ayudan a mejorar el sistema inmunologico.
Como lo son las galletas y Kefir de agua y leche, que son parecidos a un yogurt liquido, y son probioticos vivos.

Pero además, de darle la posibilidad de generar ingresos para vivir lo mejor posible
Esta labor le trajo algo mucho más valioso, y es poder convivir más con sus amadas hijas, con quienes no había podido estar tanto tiempo como quería.

Esto debido a las largas jornadas degrabaciones, que le quitaban todo el tiempo para estar con sus hijas.
Vuelve al escenario
Nailea a pesar de tener una nueva vida, no descarta volver a actuar en telenovelas. Incluso, actualmente está en la producción de un cortometraje.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






