El cantante Lupillo Rivera, conocido tanto por su música como por las controversias familiares, ha generado un nuevo conflicto al lanzar fuertes críticas contra su madre, Doña Rosa Saavedra, debido a una decisión que afecta directamente la relación con su padre, Don Pedro Rivera.

Según trascendió, Doña Rosa habría tomado una determinación final respecto a cómo manejará la convivencia familiar durante las celebraciones de fin de año, lo que parece no haber sido bien recibido por el «Toro del Corrido».
En declaraciones recientes, Lupillo expresó su descontento y aseguró que su madre está actuando de manera unilateral, sin tomar en cuenta la opinión de todos los miembros de la familia.

Aunque no se han revelado los detalles exactos de la decisión, las especulaciones apuntan a que podría estar relacionada con la separación definitiva de Don Pedro o con la forma en que la familia celebrará las festividades.
Este desacuerdo se suma a una larga lista de tensiones que han marcado a la familia Rivera, conocida por sus diferencias públicas y declaraciones cruzadas en los medios.

A pesar de que Doña Rosa ha sido un pilar en la familia, parece que esta vez su postura ha generado divisiones aún más profundas.Lupillo no dudó en dejar claro su postura, mencionando que las decisiones familiares deben tomarse en conjunto, especialmente en momentos clave como las festividades.

Sin embargo, sus críticas también han generado reacciones mixtas entre los seguidores de la familia Rivera, quienes se debaten entre apoyar la postura de Lupillo o respetar la decisión de Doña Rosa.
El drama familiar promete seguir siendo tema de conversación durante este fin de año, dejando a los fans atentos a los próximos movimientos de los Rivera.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






