
Dolph Lundgren fue indudablemente uno de los galanes del siglo pasado. Sus hijas han heredado la mejor genética, convirtiéndose en verdaderas bellezas que reflejan lo mejor de sus padres.

Al observar la imponente figura de Lundgren, es difícil imaginar que, de niño, era débil y frágil. Su pasión por los deportes cambió su vida. A través de un entrenamiento constante, construyó sus músculos y desarrolló abdominales de acero.

Después de la escuela, sirvió en el ejército, se graduó de un instituto tecnológico y luego partió en busca de una vida mejor, dejando su Suecia natal para ir a Australia. Allí, trabajó como portero en un club nocturno hasta que se cruzó con la cantante Grace Jones. Gracias a sus conexiones, Dolph llegó a Hollywood, donde lanzó una carrera estelar.

A pesar de su atractivo físico, Dolph no se casó con una de las modelos, actrices o cantantes con las que salió. En su lugar, contrajo matrimonio con una diseñadora de joyas, formalizando su unión en 1994.

Dos años después, se convirtieron en padres por primera vez, lo que alteró drásticamente sus vidas. Se mudaron de EE. UU. a Europa, dividiendo su tiempo entre Suecia, el Reino Unido y España. El propio actor inició este cambio, deseando proteger a su hijo de la mala influencia de Hollywood.

En 2001, la pareja dio la bienvenida a su segunda hija. Para centrarse en la crianza de sus hijos, Lundgren hizo una pausa en su carrera como actor. Sin embargo, cuando decidió regresar, enfrentó algunos desafíos.

Cuando nació su primera hija, Dolph ya era una estrella internacional. Ida conocía la fama de su padre, pero gracias a sus padres, logró mantenerse alejada del ojo público hasta que fue mayor. A los 12 años, hizo su debut en la pantalla en la película *Dangerous Tour*, dirigida por su famoso padre.

Dolph también entrenó a su hija menor, Greta, y probablemente le ofreció papeles en sus películas. Sin embargo, parece que el mundo de la actuación nunca le atrajo. A los 21 años, no ha seguido una carrera en la actuación ni en deportes. En cambio, se siente más apasionada por el modelaje y la fotografía. En cuanto a su futura carrera, Greta aún no ha tomado una decisión clara.
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