Rubby Pérez, leyenda del merengue dominicano, no solo brilló por su poderosa voz y sus inolvidables éxitos, sino también por las historias personales que formaron parte de su trayectoria.
Una de las facetas menos conocidas de su vida es su vínculo con Colombia, país que lo abrazó musical y emocionalmente.

Entre sus siete hijos —cinco mujeres y dos hombres— hay una que lleva sangre colombiana. Su madre es una mujer de Barranquilla, con quien Rubby vivió una historia especial.
El propio cantante reveló este detalle durante una entrevista en una emisora colombiana en abril de 2024, cuando compartió, con tono de orgullo y afecto: “Tengo una hija colombiana”.

También mencionó que pronto se convertiría en abuelo y expresó su deseo de que el bebé fuera un niño.
La relación con la madre de su hija comenzó años atrás, cuando se conocieron en una playa de Colombia.

Aunque en ese primer encuentro no pasó más allá de una amistad, fue tiempo después, en Nueva York, que sus caminos se cruzaron nuevamente y nació entre ellos una conexión más profunda.
En lo musical
En el plano musical, Rubby también mostró su admiración por el folclor colombiano. Adaptó al merengue varios temas vallenatos, incluyendo el célebre El africano, compuesto por el maestro Calixto Ochoa.

Esta canción, grabada junto a la orquesta de Wilfrido Vargas en 1983, se convirtió en un éxito rotundo y en una muestra del talento de Rubby para fusionar ritmos caribeños.
Más allá de los escenarios, Rubby Pérez deja un legado de historias humanas, amor y raíces compartidas entre dos naciones que hoy lo recuerdan con cariño.
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