Jackie Guerrido compartió abiertamente detalles sobre su matrimonio fallido con Don Omar en una sincera conversación con Rodner Figueroa en su podcast «Cara a cara con Rodner».
Su unión en 2008 fue un evento de alto perfil en San Juan, Puerto Rico, pero en 2011, la pareja decidió separarse.

VER AL FINAL DEL CONTENIDO EL VIDEO DE JACKIE HABLA SOBRE SU DIVORCIO
Reconociendo que sus visiones de vida eran divergentes y que representaban mundos opuestos.

Guerrido reflexionó sobre cómo este capítulo fue fundamental para su crecimiento personal y espiritual, entendiendo que las relaciones no solo se tratan de recibir, sino también de dar.
La comunicadora reveló que su divorcio marcó un punto de inflexión en su vida, llevándola a centrarse en sí misma y a apartarse de los focos mediáticos.

Durante siete años, se trasladó a Los Ángeles, donde se enfocó en su bienestar interior y en redescubrir su esencia, dejando atrás eventos y alfombras rojas para conectar con su verdadero ser.
Esta pausa le brindó la oportunidad de incursionar en la actuación, cumpliendo sueños que tenía guardados en su corazón.

A pesar de la separación, Jackie mantiene con Don Omar una relación marcada por el respeto y la admiración.
Reconoce que ambos son responsables de sus acciones y ha aprendido a perdonar, destacando la importancia del perdón y la responsabilidad personal en las relaciones.

A nivel profesional, continúan apoyándose mutuamente, demostrando que su separación no ha afectado su capacidad para colaborar y respetarse como colegas.
Mirando hacia atrás, Guerrido ve su matrimonio con Don Omar como un puente que les permitió crecer individualmente.

Reconoce que las diferencias y los desafíos que enfrentaron contribuyeron a su desarrollo personal y espiritual.
Esta experiencia le enseñó a valorar su capacidad para el perdón y la importancia de asumir la responsabilidad de sus propias acciones en las relaciones.

A pesar de la separación, Jackie encuentra que todo ha resultado para bien, permitiéndole alcanzar nuevos horizontes y realizarse personal y profesionalmente.
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