Actualmente, Humberto Zurita y Stephanie Salas sostienen una de las relaciones más estables en el mundo del espectáculo. La pareja ha demostrado un profundo compromiso y amor mutuo, aunque ninguno de los dos tiene planes de casarse.
Fue el propio Zurita, viudo de Christian Bach, quien reveló las razones detrás de esta decisión. Él mencionó: «No creo en el matrimonio. Creo que tanto ella como yo hemos consolidado nuestras vidas de manera individual. Ella tiene a sus dos hijas preciosas, Michelle y Camila, y yo tengo a mis dos hijos hermosos, Sebastián y Emiliano».
Zurita destacó que la relación con Salas está sólidamente establecida tal como está. Aunque no viven juntos, considera que esto no afecta su amor. Llevan más de un año compartiendo momentos felices, a pesar de cada uno tener su propio hogar.
«Así como estamos viviendo, llevamos más de un año juntos, ella en su casa y yo en la mía. Hemos estado de gira, así que hemos compartido mucho tiempo viajando juntos», reveló el actor.
Además, Zurita expresó que se encuentra muy feliz con Stephanie Salas y el cariño que esta ha mostrado hacia sus hijos. Stephanie mantenía una amistad con Christian Bach, la difunta esposa de Zurita, lo que ha fortalecido el vínculo entre Salas y los hijos del actor. Ambos creen que Bach, desde el cielo, envió a Salas a la vida de Zurita para que él pudiera rehacer su vida y encontrar la felicidad nuevamente.
Humberto Zurita y Stephanie Salas han encontrado un equilibrio en su relación, sin sentir la necesidad de formalizarla a través del matrimonio.
Prefieren disfrutar de su amor tal como está, valorando la independencia de cada uno y manteniendo una conexión estrecha con las respectivas familias.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






