Detrás del éxito de Enrique Iglesias, no solo hay escenarios y multitudes, sino también una historia tan peculiar como desconocida.
Enrique siempre ha sido el “hijo de Julio Iglesias”, pero pocos saben que la verdadera figura de apoyo en su vida no fue su padre, sino su niñera: Elvira Olivares.

LA MUJER A LA QUE ENRIQUE IGLESIAS LE DEBE SU CARRERA
Desde su infancia, Elvira fue la roca inquebrantable de Enrique, la persona que estuvo ahí cuando otros brillaban por su ausencia, y, para sorpresa de muchos, hasta le financió su primer disco.

Elvira llegó a la vida de los Iglesias en los años en que Julio apenas comenzaba a forjar su propio imperio musical.
Se ganó el corazón de Enrique desde muy pequeño, pero su rol trascendió el de simple cuidadora. En medio de las tensiones y la ausencia de su padre, Elvira asumió el papel de protectora.

Fue quien realmente le dio estabilidad a Enrique, y cuando él decidió perseguir una carrera musical, ella no dudó en apoyarlo con todas sus fuerzas.
La historia toma un giro sorprendente cuando Enrique le confesó a Elvira su sueño de ser cantante, una confesión que temía hacer frente a su padre.

Julio Iglesias siempre fue una figura autoritaria y exigente, y Enrique temía que su deseo de seguir la misma carrera fuera tomado como una competencia o rebeldía.
LA MUJER A LA QUE ENRIQUE IGLESIAS LE DEBE SU CARRERA
Sin embargo, Elvira lo alentó a seguir adelante y fue tan lejos como para financiarle su primer álbum.

Así como lo lees: esa mujer pagó la grabación de su disco debut, apostando a que su “niño” tenía el talento necesario para brillar.
Ese disco que Elvira financió marcó el inicio de una carrera llena de éxitos para Enrique, y no solo probó el talento del joven Iglesias, sino también la fidelidad inquebrantable de la persona que lo cuidó desde pequeño.

Hoy, mientras Enrique llena estadios y suma éxitos, hay una certeza: su niñera Elvira siempre tendrá un lugar en su vida y en su corazón, como la verdadera responsable de su primer paso hacia la fama.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






