La trayectoria de Lina Luaces, hija de la reconocida Lili Estefan, ha sido un ejemplo de crecimiento y transformación constante.
Desde sus primeros pasos en el ojo público, cuando era solo una niña acompañando a su madre, ya llamaba la atención por su frescura y simpatía.

Con los años, esa naturalidad se convirtió en una imagen sólida que hoy la posiciona como una de las jóvenes más destacadas dentro del mundo del modelaje.
Su evolución no se ha limitado únicamente a lo físico, sino también a su desarrollo personal y profesional.

Lina ha demostrado disciplina, preparación y un estilo propio que la han llevado a convertirse en referente de elegancia y personalidad.
Cada aparición pública ha mostrado a una joven más madura, segura de sí misma y con metas bien definidas dentro de la industria.

El 2025 marcó un antes y un después en su carrera al obtener el título de Miss Universo Cuba, un logro que confirmó todo el esfuerzo y la dedicación invertida a lo largo de los años.
Este reconocimiento no solo resaltó su belleza, sino también su preparación integral y su capacidad para representar a un país en un escenario internacional.

Como parte de ese crecimiento, Lina también fue incluida en la edición de Los 50 más bellos de este año.
Consolidando su imagen como una de las mujeres más admiradas del entretenimiento y la moda.

Este reconocimiento no solo refleja su impacto mediático, sino también la huella que ha dejado en el público gracias a su autenticidad.
En definitiva, la evolución de Lina Luaces es el reflejo de una historia de constancia, disciplina y autenticidad

De ser reconocida como “la hija de Lili Estefan”, hoy se ha convertido en una figura con identidad propia, capaz de brillar con luz independiente y de abrirse camino en el competitivo mundo del espectáculo y la belleza internacional.
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