Carolina Sandoval, conocida como “La Venenosa”, ha generado intensos debates por la constante exposición de su madre, Amalia Guzmán, en redes sociales y proyectos personales.
Muchos seguidores se enternecen con la relación entre ambas, pero también hay quienes acusan a la presentadora de usar la imagen de su madre para ganar simpatía.

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Audiencia y aumentar sus ventas. La pregunta que se hacen algunos críticos es: ¿a qué precio se cruza la línea entre lo familiar y lo comercial?

Durante la pandemia, Carolina se negó a asistir al set del programa “Suelta la Sopa”, argumentando que su prioridad era proteger la salud de su madre, quien padece de Parkinson.
Esta decisión provocó su salida del show, pero también generó apoyo de parte del público.

No obstante, hubo quienes interpretaron la situación como una estrategia emocional para victimizarse y justificar conflictos con la producción.
En sus redes, la presentadora suele compartir momentos muy íntimos con su madre, incluyendo escenas de cuidados, confesiones y hasta reflexiones dolorosas sobre su vida.

Si bien muchos aplauden su vulnerabilidad, otros consideran que hay una sobreexposición innecesaria que puede poner a su madre en una situación incómoda o manipulada con fines mediáticos.
Además de lo personal, también hay una implicación comercial. La madre de Carolina ha participado activamente como imagen de su línea de fajas, posando en publicaciones promocionales.

Esto ha causado incomodidad en parte del público, que cuestiona si se está usando a una persona de edad avanzada y con condiciones de salud como recurso de marketing.
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