Maribel Guardia y su momento más dolorosos de su vida tras la inesperada muerte de su hijo Julián Figueroa, ocurrida el 9 de abril.
El joven, de solo 27 años, fue hallado sin signos vitales en su casa en la Ciudad de México, y aunque los servicios de emergencia acudieron rápidamente, ya no había nada que pudieran hacer.

Entre todo ese apoyo, el más constante ha sido el de su esposo, Marco Chacón, con quien mantiene una relación sólida desde hace años.
VER AL FINAL DEL CONTENIDO A LO QUE SE DEDICA MARCOS SU ESPOSO

Aunque ambos decidieron no tener hijos en común, Marco ha estado presente en cada etapa de la vida de Maribel, incluyendo los momentos más difíciles.
Su presencia ha sido clave para que la artista encuentre consuelo en medio del dolor.

Maribel y Marco comenzaron su relación mucho antes de llegar al altar. Compartieron más de una década de noviazgo antes de casarse.
Lo que les permitió construir una base fuerte, basada en la amistad, el respeto y la admiración mutua.

A lo largo de los años, han mantenido una vida discreta, alejada de escándalos, lo cual ha fortalecido aún más su vínculo.
Marco Chacón no pertenece al mundo del espectáculo, pero es un hombre con una sólida formación académica.

Estudió Derecho de Empresa en instituciones prestigiosas como la Universidad Anáhuac en México y la Universidad Complutense de Madrid. Gracias a su preparación, se ha destacado en su carrera profesional como abogado.
Además de su trabajo legal, Chacón ha dedicado parte de su vida a la enseñanza.

Ha sido catedrático universitario, impartiendo clases tanto en programas de licenciatura como de maestría.
Esta faceta demuestra su compromiso con la formación de nuevos profesionales y su pasión por compartir conocimientos.

La historia de amor entre Maribel y Marco ha sido silenciosa pero firme. En los momentos más oscuros, como la pérdida de Julián, Marco ha sido su mayor refugio.
AQUI A LO QUE SE DEDICA MARCO ESPOSO DE MARIBEL

News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






