Con apenas 19 días de vida, el pequeño comenzó a llorar y de repente le subió la fiebre.
A principios de septiembre, el bebé había llegado a la familia tras una espera larga y difícil. Finalmente, el pequeño milagro había llegado y conquistado el corazón de todos los parientes.
El bebé llamaba la atención de inmediato, porque era la nueva esperanza de la familia, el comienzo de una nueva vida.
Los padres, Craig Pollard (37 años) y Sarah Doolin (34), que habían esperado años por ese momento, de repente sintieron que algo no estaba bien.
Pocos días después del nacimiento, cuando pensaban que todo iba bien, el ánimo de Ezrah cambió drásticamente.
Rechazaba la comida y su cuerpecito empezaba a tener cada vez más fiebre. Sarah, que rápidamente notó que algo andaba mal, entró en pánico y junto con Craig llamaron al número de emergencias.
El operador los tranquilizó, diciendo que una ambulancia llegaría pronto, pero tras más de una hora de espera, los jóvenes padres decidieron no esperar más. Salieron por su cuenta hacia el hospital.
Al llegar, la piel de Ezrah ya estaba pálida y empezaban a aparecer manchas oscuras en su cuerpo.
El niño, antes tan lleno de vida, ahora era solo un frágil paquetito entre los brazos de su madre.
Craig y Sarah estaban aterrados.
Mientras los médicos examinaban al pequeño, los padres apenas podían respirar cuando escucharon esas desgarradoras palabras: «Si hubiéramos esperado solo 30 minutos más, habría muerto en casa.»
Ezrah fue atendido inicialmente en el hospital local, pero debido a la gravedad del caso, fue trasladado al Hospital Infantil de Bristol.
Allí, tras más pruebas, le diagnosticaron sepsis y meningitis causadas por el estreptococo del grupo B (GBS).
A pesar de todos los esfuerzos médicos, la situación ya era irreversible.

Los médicos hicieron todo lo posible, pero Ezrah falleció el 25 de septiembre, con solo 19 días, tras sufrir daños cerebrales irreversibles por la infección.
Los corazones de sus padres se rompieron por la pérdida, y sintieron que el tiempo había jugado en su contra.
Pero, ¿qué es exactamente el estreptococo del grupo B y por qué es tan peligroso? El GBS es una bacteria común que también puede afectar a adultos, con una prevalencia del 20 al 40%.
Generalmente es inofensiva, pero puede ser extremadamente peligrosa para ciertos grupos. Entre ellos están los ancianos, que pueden sufrir infecciones recurrentes o graves.
También las mujeres embarazadas están en riesgo, ya que la infección puede transmitirse al bebé. Pero tal vez el más vulnerable son los recién nacidos, porque puede afectarlos de manera rápida y grave.
En los bebés, los síntomas suelen aparecer dentro de las primeras 24 horas después del nacimiento, y cada minuto cuenta.
La historia de Ezrah no solo fue una tragedia para su familia, sino también una llamada de atención para todos nosotros — padres y médicos — que nos recuerda que incluso las señales más pequeñas requieren atención urgente.
Es además una advertencia de que, en los momentos más inesperados, incluso cuando vivimos la mayor felicidad, la vida sigue siendo frágil e impredecible.
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