Me llamo Valeria, tengo 15 años y vengo de Sevilla. Antes de contarles mi historia, quiero pedirles que se suscriban, le den like a este video, lo compartan y comenten, porque tal vez con mi voz pueda llegar a otras chicas que estén pasando por lo mismo que yo. Hasta hace unos meses mi vida no era perfecta, pero era mi vida.
Iba al colegio, salía con mis amigas, escuchaba música en mi cuarto y soñaba con algún día ser cantante. No tenía grandes lujos, pero tenía un hogar, o al menos eso creía. Un día mi mundo se partió en dos. Descubrí que estaba embarazada. Lo recuerdo como si fuera ayer. La prueba en mis manos, el corazón golpeando fuerte y un silencio en mi habitación que me ahogaba.
Tenía miedo, miedo de decepcionar a mis padres, miedo de que mi vida cambiara para siempre y miedo de no ser suficiente para el bebé que crecía en mí. Reuní el valor para contarlo en casa. Pensé que lloraríamos juntos, que me abrazarían y me dirían, “Todo va a salir bien, Valeria, no estás sola.” Pero lo que encontré fue distinto.
Mi madre me miraba sin palabras, con los ojos llenos de rabia y decepción. Mi padre empezó a gritar, hubo insultos, hubo reproches y hubo un momento en que sin darme cuenta ya estaba metiendo mis cosas en una mochila. Esa misma noche mi padre me dijo que me fueran. Aquí no tienes lugar si has decidido arruinar tu vida fueron sus palabras.
Me fui sola. Caminé por las calles con una bolsa en la mano y la sensación de que el mundo entero me observaba. y me juzgaba. Hacía frío, pero lo que más elaba era la soledad. Llegué a casa de una amiga y ella con el corazón más grande que muchas personas adultas me dijo que podía quedarme. Su familia me recibió, pero yo me sentía como una intrusa, como si estuviera ocupando un lugar que no era mío.
Los primeros días fueron los peores. Lloraba todas las noches con las manos en el vientre, preguntándome si mi hijo sentiría mi tristeza. Me preguntaba si algún día podría darle algo mejor, si podría darle una vida distinta a la mía. A veces me preguntaba incluso si sería capaz de ser madre a mi edad. El embarazo ha sido duro.
He pasado hambre. He tenido días en los que el mareo me hacía sentir que me desmayaría. He escuchado comentarios hirientes de personas que ni siquiera me conocen. Es una cría, se arruinó la vida. A saber quién es el padre. Palabras que se clavan más hondo que cualquier herida física. Pero también he tenido momentos pequeños, pero preciosos.
La primera vez que sentí que mi bebé se movía, las veces que le hablo y siento que de alguna forma me responde. A veces pienso en lo injusto que es todo. No solo porque mis padres me abandonaron, sino porque hay tantas chicas como yo que están pasando por lo mismo solas, sin saber a dónde ir. Y sé que muchas se quedan calladas escondiendo sus lágrimas porque sienten vergüenza.
Yo yo no quiero esconderme más. Por eso vine aquí, porque quiero que mi bebé sepa que su madre luchó por él desde el primer día. Quiero que mi voz sea un puente entre nosotras dos. Que cuando él crezca y escuche esta canción entienda que fue mi fuerza, mi razón para no rendirme. Hoy estoy aquí con miedo, sí, pero también con esperanza, porque la música me da algo que nadie me puede quitar.
la posibilidad de hablarle a mi hijo incluso antes de que nazca. Esta canción es para ti, mi pequeño, para que sepas que aunque el mundo me dio la espalda, yo siempre te voy a abrazar. Desde que supe que estabas aquí, mi mundo cambió. Ya no pienso en mí. Pequeñas manos que aún no toqué, pero en mis sueños ya te abracé.
La calle es fría, pero tú me das calor. Tu latido es mi fuerza, mi motor. Aunque me dejaron sola al caminar, [Aplausos] mi voz y mi amor te van a cuidar. [Aplausos] Te espero con amor, mi razón para luchar. Aunque el mundo no entienda, no me voy a rendir jamás. Cada lágrima que cae te promete un nuevo sol. Te espero, mi pequeño, en mis brazos y en mi canción.
[Música] Habrá quien diga que no podré, que soy muy niña, que voy a perder. [Música] Pero tú y yo vamos a escribir [Música] [Aplausos] una historia que nadie pueda destruir. Te espero con amor mi razón para luchar. Aunque el mundo no entienda, no me voy a rendir jamás. Cada lágrima que cae te promete un nuevo sol. Te espero, mi pequeño, en mis brazos y en mi canción.
Cuando escuches mi voz, sabrás que siempre estuve aquí en cada noche oscura. Yo soñaba contig y aunque el camino duela y no sepa lo que vendrá, mi amor por ti será mi verdad. Te espero con amor, mi razón para luchar. Aunque el mundo no entienda, no me voy a rendir jamás. Cada lágrima que cae te promete un nuevo sol.
Te espero mi pequeño en mis brazos y en mi canción.
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