César Costa, uno de los grandes íconos del rock and roll en México, ha sido una figura clave en la música de América Latina durante más de seis décadas. A sus 83 años, este legendario cantante y actor decide abrirse sobre los desafíos, logros y momentos que han definido su vida y carrera.

Los Inicios de un Ídolo
Nacido el 13 de agosto de 1941 en la Ciudad de México, César Costa, cuyo nombre real es César Roel Schreurs, mostró desde una temprana edad una inclinación hacia las artes. Aunque creció en una familia de abogados, fue en la música donde encontró su verdadera vocación. En 1958, su carrera musical comenzó como vocalista del grupo “Los Camisas Negras”, la primera banda en grabar rock and roll en español. Esta experiencia no solo cimentó su lugar en la historia de la música, sino que también fue el punto de partida para una carrera que marcaría el rumbo del rock mexicano.
Con el auge de su popularidad, César decidió cambiar su apellido a “Costa” para proteger a su familia, evitando que su pasión por la música los asociara con el entonces controversial mundo del rock. No obstante, su talento y dedicación lo llevaron a convertirse en una de las figuras más queridas y respetadas en la música y televisión mexicana.
El Éxito y la Televisión
César Costa no solo triunfó en la música, sino también en la televisión. Programas como La Carabina de Ambrosio y Papá Soltero fueron éxitos rotundos, permitiéndole combinar la comedia, la actuación y la música en un formato familiar que encantaba a las audiencias. Sin embargo, con el tiempo, la televisión cambió y, según cuenta el propio César, los valores de antaño fueron perdiendo espacio. Esto lo llevó a distanciarse un poco del medio, prefiriendo preservar la imagen que había construido a lo largo de los años.
Pese a este distanciamiento, César nunca ha dejado de ser una figura cercana para el público mexicano. Su carisma y presencia han perdurado en el corazón de quienes lo vieron triunfar en la década de los 60 y 70, pero también en las generaciones más jóvenes que lo conocieron a través de la televisión y su música.
El Impacto Social y su Trabajo Humanitario
Uno de los aspectos más admirables de la vida de César Costa ha sido su trabajo como embajador de UNICEF, un rol que ha desempeñado con orgullo durante más de 20 años. Su dedicación al bienestar de los niños y adolescentes de México ha sido una parte integral de su vida, permitiéndole devolver algo de lo mucho que ha recibido a lo largo de su carrera. Este compromiso humanitario lo ha mantenido siempre conectado con la realidad social del país, mostrándolo como una figura consciente y comprometida más allá de los escenarios y las cámaras.
Reflexiones Sobre la Fama y el Legado Musical
En su madurez, César ha compartido sus reflexiones sobre la fama y cómo esta no debería dominar la vida de una persona. Para él, es fundamental que el artista sepa distinguir entre la figura pública y la persona privada, una lección que ha aprendido a lo largo de su dilatada carrera. Asimismo, ha sido crítico con la evolución de la música actual, lamentando lo que percibe como una vulgarización del contenido en comparación con la inocencia y pureza del rock de sus primeros años.

Pese a las críticas hacia la industria moderna, César Costa no ha perdido el amor por su arte ni su interés en seguir creando. Asegura que se encuentra en buena salud y no descarta nuevos proyectos en televisión, incluyendo colaboraciones con su hija.
Un Legado que Perdura
La vida y carrera de César Costa son un testimonio de perseverancia, talento y pasión. Desde sus primeros días como pionero del rock en español hasta su trabajo en televisión y como embajador de UNICEF, César ha dejado una huella indeleble en la cultura latinoamericana. A sus 83 años, continúa siendo una de las leyendas vivientes del rock mexicano, recordándonos que el verdadero éxito radica en mantener la autenticidad y el compromiso con aquello que amamos.
César Costa no solo es un ícono de la música y la televisión, sino también un ejemplo de cómo la fama puede ser llevada con humildad y conciencia social. Su legado sigue vivo, no solo en sus canciones, sino también en su impacto humanitario y en las generaciones que crecieron admirando su trabajo.
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