A los 58 años, Marisela, conocida como la Dama de Hierro de la música romántica, finalmente ha decidido romper su silencio y compartir una verdad que ha estado oculta durante décadas. A lo largo de su carrera, la cantante ha forjado una impresionante trayectoria llena de éxitos, pero detrás de los focos, su vida personal ha estado marcada por dramas profundos, traiciones y dolor. En una confesión sorprendentes, Marisela revela detalles inéditos sobre los momentos más difíciles de su vida, desde sus conflictos con la industria musical hasta las decepciones amorosas que marcaron su carrera.

Marisela nació el 24 de abril de 1966 en Los Ángeles, California, hija de padres mexicanos que emigraron en busca de una vida mejor. Desde pequeña, su casa estuvo llena de música latina, lo que influenció su vida y su pasión por la música. A tan temprana edad, su talento se hizo evidente, y ya con solo seis años, comenzó a demostrar su capacidad para cantar imitando a grandes artistas como Rocío Dúrcal y Ángela Carrasco.
Con el apoyo de sus padres, Marisela participó en el programa infantil Villa Alegre, lo que fue un primer contacto con el mundo del entretenimiento y despertó su deseo de seguir una carrera artística. En su adolescencia, comenzó a actuar en pequeños festivales y concursos, donde rápidamente destacó por su voz única y su presencia escénica. A los 18 años, su vida dio un giro inesperado cuando conoció a Marco Antonio Solís, líder del grupo Los Bukis, quien la llevó a grabar su primer álbum, Sin Él, lanzado en 1984.
El éxito de Sin Él consolidó a Marisela como una de las grandes voces de la música romántica latina. Canciones como “Enamorada y Herida” y “Sola con mi Soledad” llegaron al corazón de miles de oyentes, y su estilo único de interpretar las emociones de amor y desilusión la catapultó a la fama. Con el paso de los años, su nombre se consolidó en las listas de éxitos y se convirtió en un referente de la balada romántica.
Sin embargo, a pesar del éxito en su carrera, Marisela tuvo que enfrentar grandes desafíos personales. Uno de los más difíciles fue su relación con Marco Antonio Solís, quien no solo fue su mentor y productor, sino también su primer gran amor. La relación entre ellos fue muy mediática, y aunque su química sobre el escenario era innegable, la presión de la fama y las diferencias personales comenzaron a hacer mella. A pesar de los rumores sobre un posible matrimonio, la relación llegó a su fin de manera discreta, pero dejando una profunda huella en Marisela.
Después de su separación de Solís, Marisela vivió otras relaciones que también fueron ampliamente cubiertas por los medios, pero ninguna de ellas logró superar los desafíos que enfrentó en su vida personal. Se casó con Juan Manuel Hernández, conocido artísticamente como Pedro Rey Junior, pero el matrimonio terminó en divorcio en 1994. Este fue un periodo muy difícil para la cantante, ya que tuvo que equilibrar su vida profesional con las responsabilidades de ser madre soltera.

Marisela rompe en llanto debido a la salud de su madre
Marisela también tuvo que lidiar con otros desafíos emocionales, incluyendo problemas con el abuso de sustancias, que afectaron su salud y su imagen pública. Durante este periodo, la cantante pasó por momentos de depresión y soledad, especialmente después del fin de sus relaciones más significativas. Sin embargo, su fortaleza y resiliencia la ayudaron a superarlo. En diversas entrevistas, Marisela confesó haber perdido el control en algunos momentos, pero siempre encontró la fuerza para reinventarse y seguir adelante.
Además de los problemas personales, la cantante enfrentó dificultades financieras, a pesar de haber vendido millones de discos. La mala gestión de sus recursos y algunos contratos desfavorables le generaron problemas económicos en diferentes fases de su vida. A pesar de todo, Marisela nunca perdió su esencia. Luchó para retomar el control de su vida financiera y siguió lanzando canciones que continuaron cautivando al público.
A lo largo de los años, Marisela aprendió a lidiar con los rumores y especulaciones sobre su vida amorosa. Aunque fue una figura rodeada de pretendientes, la cantante siempre prefirió mantener su vida privada fuera del ojo público. A pesar de las adversidades, Marisela siempre se mantuvo fiel a su estilo romántico y apasionado, lo que la hizo destacar entre las demás artistas de la época.
La relación más fuerte y significativa en la vida de Marisela fue la que mantiene con su hija Marilyn Odesa Hernández. La madre e hija comparten una relación cercana, llena de amor y complicidad, y Marisela ha hablado en numerosas ocasiones sobre los sacrificios que hizo para criar a Marilyn mientras mantenía su carrera. La cercanía entre ambas es evidente, y a menudo comparten momentos juntas en redes sociales, demostrando lo unidas que son.
En los últimos años, Marisela ha preferido mantenerse más reservada, enfocándose en su música y en su familia. Aunque ha vivido grandes amores y desilusiones, la cantante ha aprendido a valorar su independencia y a poner su paz y felicidad por encima de todo. Hoy en día, Marisela sigue siendo una figura icónica de la música romántica latina, y su legado va más allá de sus canciones; es un testimonio de fuerza, resiliencia y pasión por la vida.
La historia de Marisela es un recordatorio de que detrás de las luces y el glamour de la fama, hay seres humanos que enfrentan desafíos personales, luchan contra sus propios demonios y siguen adelante. A pesar de las pérdidas, las traiciones y las dificultades que atravesó, Marisela continúa siendo un faro de esperanza y determinación, inspirando a muchos a seguir sus sueños y a nunca rendirse.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






