Desde que ganó Miss Universo, Ximena Navarrete ha vivido como reina… y su casa lo confirma.
La modelo mexicana comparte con su esposo y sus hijos una mansión en Guadalajara que parece sacada de una revista de diseño, pero mejor.

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Cocina con vista al jardín, alacena estilo vintage, electrodomésticos de acero y una isla central digna de programa de cocina. Y eso es solo el comienzo.

El comedor es otro nivel: mesa negra, 10 sillas claras y lámparas colgantes que le dan un aire elegante pero cálido.
A unos pasos, la sala de tele con un sofá modular gris, cojines que combinan perfecto y una pantalla empotrada que parece flotar en la pared. Todo milimétricamente pensado.

La habitación principal es puro descanso: cama gigante, tonos suaves, respaldo gris y una atmósfera que te da paz con solo verla. Un verdadero refugio para desconectar del mundo.
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Y ojo al baño… bañera de película, amplio, moderno y perfecto para un spa casero. Todo impecable, todo de buen gusto. Nada recargado, nada ostentoso… lujo bien llevado.
Ximena no necesita presumir, su casa habla por ella. Estilo, clase y calidez en cada rincón.

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