Raúl de Molina ha regresado al programa «El Gordo y la Flaca» tras una ausencia de aproximadamente seis semanas debido a una cirugía estética. El presentador se sometió a una panniculectomía para eliminar el exceso de piel y grasa abdominal acumulado tras una significativa pérdida de peso. Durante su recuperación, enfrentó complicaciones de salud, incluyendo una hemorragia que requirió atención médica urgente. A pesar de estos desafíos, Raúl se mostró animado y agradecido al reincorporarse al programa, expresando su felicidad por volver a su «casa» televisiva.

En su regreso, Raúl compartió detalles sobre su recuperación, mencionando que le retiraron aproximadamente 15 libras de piel y grasa. Comentó que este exceso le dificultaba realizar actividades como caminar largas distancias o nadar. Ahora, se siente renovado y listo para continuar con su vida cotidiana, cuidando de su salud y disfrutando de sus pasatiempos favoritos.
Sus compañeros de programa, incluyendo a Lili Estefan y Clarissa Molina, expresaron su alegría por tenerlo de vuelta. Lili mencionó que las seis semanas de ausencia se sintieron como veinte, mientras que Clarissa compartió en redes sociales su entusiasmo por el regreso de Raúl, destacando cuánto lo extrañaron en el set. El apoyo de sus colegas y seguidores ha sido fundamental en su proceso de recuperación.
Raúl también agradeció a su esposa, Mily de Molina, por su constante apoyo durante este período. Su regreso al programa fue recibido con entusiasmo tanto por el equipo de producción como por la audiencia, quienes celebraron su recuperación y retorno al trabajo. Con una actitud positiva y renovada, Raúl de Molina continúa su trayectoria en la televisión, compartiendo su carisma y experiencia con el público.
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






