Sí, la hija de Lili Estefan llegó al set del programa mañanero más querido por los latinos, luciendo su corona como si la hubiera llevado puesta desde la cuna.
Entre luces, cámaras y muchos “¡bravos!”, Lina deslumbró desde el primer segundo, y no solo por su look impecable, sino por esa actitud entre dulce y poderosa que ya se está volviendo su marca registrada.

MIRA EL VIDEO AL FINAL DEL CONTENIDO
Los conductores, como era de esperarse, la recibieron con halagos y también con mucha emoción, porque no todos los días se tiene a una reina recién coronada sentada en el estudio.

Lina habló sobre lo que significó para ella representar a Cuba, lo que sintió al ganar la corona y cómo vivió cada momento de esa noche tan comentada… ¡sí, incluso ese tropezón viral que por poco la hace rodar por el escenario!
Pero ella, fiel a su estilo, se rió, le quitó peso al tema y lo convirtió en anécdota de reina con clase.

Y mientras muchos esperaban que solo hablara de belleza, Lina se encargó de dejar en claro que tiene mucho más para decir. Con naturalidad habló de sus sueños, de cómo se ha preparado y del orgullo que siente por sus raíces.
No se olvidó tampoco de mencionar a su mamá, quien –aunque no estaba en el estudio– seguro estaba pegada al televisor con los ojos vidriosos y el corazón explotando.

Así, entre entrevistas, saludos y uno que otro “¡Qué bella estás!”, Lina se robó el show en Despierta América.
Pero lo más lindo de todo fue ver cómo, sin perder la humildad, esta nueva Miss Cuba pisa cada vez más fuerte… con tacos, corona y un carisma que no se compra en ningún certamen.

A CONTINUACION MIRA EL VIDEO:
News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






