Lina volvió a casa con la corona bien puesta, pero no sabía que le esperaba otra más… menos glamorosa, pero mucho más inesperada.
Después de su triunfo como Miss Universe Cuba, todos querían felicitarla. Pero la que se llevó todos los aplausos fue la sobrina de su mamá. Sí, esa que nadie tenía en el radar.

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Mientras todos sacaban el celular para grabar a la flamante reina, la niña apareció en escena como toda una productora casera.

Nada de discursos ni flores costosas: lo de ella fue directo al corazón… y al humor. Llegó con una coronita hecha con cartón, brillantina y probablemente pegamento de escuela, y le dijo a Lina: “Esta es la de verdad”.
Lina se tentó. La reina de Cuba, con tacos de quince centímetros y maquillaje profesional, terminó coronada por una niña en chancletas que la trató como si fuera una Barbie humana.

La escena fue tan buena que ni Lili Estefan, la mamá orgullosa, supo si grabarla o morirse de risa. La sobrina se robó el show, y Lina, sin perder la pose, se dejó coronar de nuevo.
Total, una reina nunca dice que no a una corona… aunque sea de cartulina.

Así que ya sabés: Lina ganó la de los jueces, pero en su casa hubo otra votación… y también la ganó.
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