Cuando un hijo se va a hacer su vida lejos de casa, el corazón de una madre queda dividido. Y eso lo sabe muy bien Olga Tañón, que esta vez dejó de lado los escenarios y las luces para mostrarse como lo que es en esencia: una madre con el alma en la mano.

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Su hijo Indiana, que había estado trabajando en otro estado por varios meses, regresó finalmente al hogar familiar, y la sorpresa fue tan grande que la misma Olga no pudo contener las lágrimas. Según contó, fueron más de 35 horas de manejo para volver, pero el viaje valió cada segundo.

Apenas vio el auto de su hijo llegar, sintió que el corazón se le salía del pecho. Y no lo dijo en forma poética, lo dijo con el nudo en la garganta que solo una mamá puede entender.
A través de sus redes, compartió ese momento lleno de emoción, donde se la ve completamente conmovida. “Todavía lloro de la alegría”, confesó. Porque no importa cuántos años pasen o cuánto crezcan, los hijos siempre siguen siendo eso: parte del alma de una madre.

Y aunque en su vida artística Olga Tañón ha cosechado éxitos y premios, hay cosas que no se miden en aplausos. Como ver a tu hijo regresar sano, abrazarte fuerte, y hacerte sentir que, al menos por un rato, todo vuelve a estar en su lugar.
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