Kailey Levy, la hija menor de William Levy y Elizabeth Gutiérrez, empieza a captar miradas en el mundo del entretenimiento.
Aunque su fama inicial proviene de ser hija de dos reconocidas figuras del espectáculo latino, Kailey ha comenzado a destacar por méritos propios, gracias a su elegancia, belleza y presencia escénica.
[VER EL VIDEO DONDE KAILEY LEVY SUPERA EN IMPACTO A LINA LUACES AL FINAL DE ESTE ARTÍCULO]

Con tan solo 15 años, la joven ya da muestras de una presencia imponente.
Que muchos consideran incluso superior a la de otras figuras emergentes, como Lina Luaces, la hija de Lili Estefan, con quien ya ha sido comparada en redes.

La atención se disparó tras la ceremonia de coronación de Lina como Miss Cuba, evento al que Kailey asistió junto a su madre, robándose los reflectores desde su llegada.
Ataviada con un sofisticado vestido rojo, Kailey sorprendió a los asistentes por su seguridad, elegancia y encanto natural.

Su estilo, sencillo pero refinado, la convirtió en uno de los rostros más comentados de la noche.
En redes sociales, los comentarios no se hicieron esperar: muchos elogiaron su parecido con William Levy y destacaron su potencial como futura figura del modelaje o la actuación.

Aunque hasta ahora ha llevado una vida alejada del foco público, esta aparición podría marcar el inicio de una nueva etapa para ella.
A su corta edad, Kailey ya proyecta una madurez que alimenta las expectativas sobre su camino en el mundo artístico.

Todo indica que el apellido Levy tiene aún mucho por ofrecer.
VIDEO

News
Todavía estaba sangrando, apenas podía incorporarme, cuando mi hermana irrumpió furiosa en mi habitación del hospital y me espetó con rabia: “Dame tu tarjeta de crédito. Ahora”. Cuando me negué, me agarró del cabello y me echó la cabeza hacia atrás con violencia. Grité de dolor. Entonces mi madre levantó a mi bebé recién nacida hacia la ventana y susurró: “Hazlo, o la suelto”. Supliqué que llamaran a seguridad, sin imaginar jamás lo que estaba a punto de suceder después.
Todavía estaba sangrando. El dolor me atravesaba el abdomen como una marea lenta y espesa, y apenas podía incorporarme en…
Entré en la habitación de mi hija después de pasar toda la semana notando moretones en sus brazos. Ella estaba sentada en la cama, llorando y temblando. —La familia de papá dijo que si te lo cuento, te harán mucho daño —susurró. Me senté a su lado y le dije con voz firme: —Cuéntamelo todo. Entonces me reveló detalles aterradores sobre lo que su abuela, su tía y su tío le habían estado haciendo cada fin de semana.
Entré en la habitación de mi hija después de una semana entera viendo moretones en sus brazos. Al principio me…
Mientras yo estaba en el hospital con la pierna rota tras un accidente de coche, mi novio publicó fotos suyas en una fiesta con su ex, acompañadas del mensaje: “¡POR FIN LIBRE DE LA REINA DEL DRAMA PEGADIZA Y SUS EXIGENCIAS CONSTANTES!” Llevábamos CUATRO AÑOS juntos. No comenté nada. Esta mañana, mi teléfono no dejó de vibrar con mensajes desesperados de él y con su madre suplicándome que lo reconsiderara…
Estaba en una habitación blanca del hospital San Gabriel, con la pierna izquierda inmovilizada desde la cadera hasta el tobillo,…
Mi novio se emborrachó en una fiesta y lo anunció delante de todos: —Ella es básicamente mi criada con beneficios: sirve para fregar los baños y pagar el alquiler, pero es demasiado aburrida para cualquier otra cosa. Cuando intenté irme, me agarró la muñeca y gritó: —¡Siéntate! Miren, chicos, ni siquiera tiene el valor de marcharse. Patética, ¿no? Sus amigos se rieron mientras él bloqueaba la puerta, agitando mi bolso en el aire. Yo solo sonreí, me senté y esperé a que la noche terminara.
Me llamo Lucía Morales y durante casi tres años creí que mi relación con Javier Roldán era imperfecta, pero salvable. Vivíamos juntos en un…
Durante 38 años, mi esposo fue al banco todos los martes. Nunca faltó ni una sola vez. Cuando falleció, abrí su caja fuerte, encontré una carta y descubrí el motivo… Y lo que leí en ese pedazo de papel… me cambió la vida para siempre.
Durante treinta y ocho años, mi esposo fue al banco todos los martes sin faltar jamás. Lloviera o hiciera sol….
Durante meses, mi hija no llamó, y ese silencio me dio más miedo que cualquier campo de batalla que haya pisado. Después de conducir tres horas hasta su casa, su marido sonrió y dijo: «Está de vacaciones con unas amigas». Algo en su mirada me dijo que mentía. Volví a rodear la propiedad una vez más… y me quedé paralizado. Desde el cobertizo abandonado, escuché un susurro: «Papá… por favor, no te vayas».
Durante meses, mi hija dejó de llamar. Eso, por sí solo, ya era una señal. Me llamo Javier Morales, soy suboficial…
End of content
No more pages to load






